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by Adriana

Y luego sólo faltaba ésto…

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mayo 14, 2011 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

N´estic farta…

N´estic farta. Así es como decimos en catalán “estoy harta!”. Así es como me dio los “buenos días” un señor el otro día en la Rambla. Se acerca el señor (ya en sus 90 años) y me dirijo a él con un “Bona tarda!”; me mira durante 6 segundos y a esto responde “qui t’ha dit que és bona tarda? es una tarda molt dolenta”, “n´estic farto”. A su respuesta pensé que bien tenía razón, que no tenemos más razones para que sea una “buena tarde” y nos hace saber que está harto de la vida, que ya quiere “irse”, que ya ha vivido mucho y no puede más con mentiras, guerras, corruptos, ladrones y sin vergüenzas. Y es que en este país estamos bien surtidos como para que las tardes sean “bones”. No supe qué decir al señor, pero lo miré, lo observé y pensé “qué bonito no tener miedo, miedo a irse, miedo a no volver nunca más y a no disfrutar más de esta maravillosa vida” pero por otro lado pensaba “es posible que no recuerde los momentos dulces de su vida? Se ha cansado, quizá, de los recuerdos?, y si recordara los primeros momentos con su amada o amado?” Pero cuando terminé de pensar esto y no había logrado articular una respuesta coherente el hombre ya había emprendido su ruta, ya se alejaba diciendo “adeu”.

Quería haberle enviado alguna rosa en forma de palabra pero pensé en Lisa Sipmson: “más vale silenciar que decir cualquier estupidez”.

Luego miras a tu alrededor. Barcelona harta. Qué esta pasando? Desde hace un tiempo a ahora estoy viendo actividades (muy frecuentes) que descubrí en otros lugares de la tierra, y que me parecían, que menos, ajenas al país donde había nacido, eso es, Estambul. Se trata de “carretear” (como lo llamábamos allí) y consiste en adquirir un carro, bien sea de supermercado, carro de compra o armadura con ruedas y una caja encima; después se camina alrededor de la ciudad cargando en cada contenedor. Normalmente chatarra, también papel y cartón. Exactamente como en la ciudad del Bósforo. Los ves por todas partes, cruzando pasos de cebra, en los contenedores, esquivando a los turistas en la Rambla o aparcando el carro en cualquier farola. Y de eso viven. De la chatarra o del reciclaje de cartón y papel. No sé cuánto ni como, ni si comen cada día o no, y de si los multan o no. De lo que estoy segura es de que las condiciones son cada vez peores y en los barrios obreros puedes palparlo a cada paso. Desconozco si alguna vez hubiera deseado el país en el que nací, por supuesto ahora no.

Lo que harta es esto. Quizá haya personas más ágiles para eludir la miseria pero si miras a tu alrededor, no necesariamente atentamente, verás que la miseria nos rodea. Está presente. Y si además siempre habíamos hablado de América latina cuando ejemplificábamos las desigualdades también aquí pueden bien ilustrarse. Llegas a la Rambla, a trabajar, como seis días a la semana y encuentras, al inicio del primer metro un alcóholico, lleno de puntos en todos los lugares visibles de su cuerpo con más y más litros de vino, antes de picar el abono alguien te pide para dinero “para entrar en el metro” y a partir de este momento la escena se repite cada vez más. Llegas a la Rambla y ves madrugar a las personas que duermen en la calle y que aprovechan el calor del metro cuando éste abre, hablan solos y piden para café, otros son más optimistas y te cuentan lo que han comido en el comedor social. Otros piden en el suelo, otros rastrean todas las cabinas telefónicas en busca de algunas monedas, otros venden abanicos. Otros deambulan borrachos ya a primera hora de la mañana, hablando, sin destino fijo y esperando no sé qué. Y así vas caminando y caminando, y te vas preguntando que pasará y que pasará con nuestros hijos. Cómo vivirán y que les acarreará la vida.

Lo desagradable es llegar al trabajo y tener que lidiar con la prepotencia del turista, que grita, que saca dinero y no sabe lo que quiere, que te dice euforicamente que “I NEED ten tickets for the football match!”, y pienso “cómo puede ser que lo necesite?”. Y pagan y pagan. Y les roban y pierden los tickets, pierden el dinero. Les vuelven a robar y denuncian que les robaron de la cartera 2000 euros… Si es que no puede ser. Cómo puede ser?

Entonces, termino agotada. Me quedan mis ideales. Mis utopías. La lucha personal.

Mañana manifestación. A las 18:00 de la tarde a favor de “Una democracia real”. En contra de los recortes, del poco futuro de los jóvenes, de la necesidad de una revolución.

Así es. Hasta mañana!

mayo 14, 2011 Posted by | Uncategorized | 1 comentario